Qué cambia el precioPor qué dos cristales parecidos no cuestan lo mismo
El tamaño y el grosor. El vidrio se cobra por metro cuadrado, y cuanto más grueso o más grande, más caro y más difícil de mover. Un ventanal de salón no se cambia igual que la ventana de un baño.
El tipo de vidrio. Un doble acristalamiento, un vidrio bajo emisivo, uno acústico o uno laminado de seguridad cuestan más que un vidrio simple. A cambio, aíslan mejor o no cortan si se rompen.
La ventana y el acceso. Si el marco no admite un cristal más grueso, hay que cambiar junquillos u hojas. Un piso alto sin ascensor, una ventana que solo se alcanza desde fuera o un cristal que no cabe por la escalera también suben el precio.
La urgencia. Ir de noche, en fin de semana o en festivo suele llevar recargo. Si el hueco se puede tapar bien, a veces compensa esperar al día siguiente.